Posgrados

Revista Artes y Humanidades

EL ESPEJO, EL MAPA Y EL SONETO. DISE?O TECNOPEDAGÓGICO Y REFORMA DEL PENSAMIENTO.

Martín López Calva

Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla

juanmartin.lopez@upaep.mx

 

Portafolios electrónicos:

Diseño tecnopedagógico y experiencias educativas. México.

Frida Díaz Barriga, Marco Antonio Rigo y Gerardo Hernández (Editores)

2012. Universidad Nacional Autónoma de México.

“Para articular y organizar los conocimientos y así reconocer y conocer los problemas del mundo, es necesaria una reforma de pensamiento. Ahora bien, esta reforma es paradigmática y no programática: es la pregunta fundamental para la educación, ya que tiene que ver con nuestra aptitud para organizar el conocimiento”.

(Morin, 2001:35)

“¿Cuál es el conocimiento que perdemos en la información? ¿Cuál es la sabiduría que perdemos en el conocimiento?” se pregunta Edgar Morin citando al poeta Yates. El planteamiento de estas preguntas tiene relación directa con la doble necesidad de articular la enorme avalancha de datos en la que vivimos mediante la construcción de conocimiento pertinente que trascienda la mera información y de transformar ese conocimiento en sabiduría, es decir, en elementos que contribuyan a la mejora de las condiciones en que el ser humano entendido como individuo-sociedad-especie vive su existencia en esta era de la globalización marcada por las tecnologías.

No es automático entonces que vivamos en una sociedad del conocimiento, puesto que las tecnologías pueden ser simplemente –y actualmente lo son mayoritariamente- vehículos poderosos de transmisión de información que puede convertirse en un bombardeo de elementos desintegrados, confusos y sin sentido.

Pero aun trascendiendo esta visión de transmisión de datos, que nos llevaría a calificar nuestra época como la de la sociedad de la información, aun cuando podamos procesar alguna mínima parte de la información circulante y convertirla en verdadero conocimiento, podemos estar hablando de “sociedades de los conocimientos” y no de sociedad del conocimiento, según afirma también el pensador francés-planetario, pues estaríamos en una multiplicidad de conglomerados humanos más o menos organizados que comparten e intercambian un cúmulo de conocimientos diversos, desarticulados, hiperespecializados que nos ponen en la paradójica situación de la nueva ignorancia en la que sabemos cada vez más de las partes, pero ignoramos cada vez más el todo.

Para construir una auténtica sociedad del conocimiento tendríamos entonces que trascender estos dos escenarios simplificadores: el de la invasión desordenada de información y el de la multiplicidad de sociedades organizadas en torno a conocimientos aislados e incapaces de dialogar entre sí. El primer paso para vivir en una sociedad del conocimiento sería el de la integración del conocimiento desde una visión que ponga el saber en ciclo –enciclopedante en palabras de Morin- en lugar de simplemente archivarlo en reservorios o depósitos cada vez más grandes –enciclopedista-.

Pero la construcción de una sociedad del conocimiento requiere además de la generación de una perspectiva que vuelva a integrar el juicio de hecho con el juicio de valor (Morin, 1999)  que la modernidad separó de manera artificial, es decir, requiere de la integración del conocimiento a la vida humana, del uso del conocimiento para la construcción del bien humano individual, social y planetario.

Estos tres pasos requeridos para la construcción de una sociedad del conocimiento que contribuya a la salvación de la humanidad en esta era de hierro planetaria suponen como condición básica una reforma del pensamiento para poder reconocer y conocer los problemas del mundo. Una reforma paradigmática y no programática que tiene que ver con nuestra aptitud para organizar y aplicar el conocimiento que constituye la pregunta fundamental para la educación en este siglo XXI.

Portafolios electrónicos: diseño tecnopedagógico y experiencias educativas es una obra que apunta, desde un esfuerzo sostenido, apasionado, comprometido e incluyente hacia la construcción de esta reforma del pensamiento. Se trata del tercer libro colectivo que nace del proceso de trabajo del Grupo de Investigación en Docencia, Diseño educativo y TIC (GIDDET, http://gidet.psicol.unam.mx ), coordinado por la Dra. Frida Díaz Barriga Arceo, el Dr. Marco Antonio Rigo Lemini y el Dr. Gerardo Hernández Rojas, tres académicos de prestigio nacional e internacional adscritos a la Facultad de Psicología de la UNAM y que incluye a otros académicos y estudiantes de posgrado de Psicología y Pedagogía de la misma Universidad Nacional Autónoma de México.

El primero de estos trabajos fue publicado en el 2009 bajo el título de “Aprender y enseñar con TIC en educación superior: contribuciones del socioconstructivismo” y la segunda obra, publicada en 2011 fue “Experiencias educativas con recursos digitales: prácticas de uso y diseño tecnopedagógico”.

Esta trilogía es la expresión tangible de una búsqueda que tuvo desde su primer ejercicio una orientación muy claramente definida que trasciende con creces la simple visión de incorporación de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) a las aulas como una especie de sustituto moderno del pizarrón. En efecto, la búsqueda reflejada en estas obras no concibe el uso de las TIC como una herramienta que hace más atractiva la transmisión de información que pasa -como decía un experimentado profesor tradicional- del profesor al estudiante sin pasar por la inteligencia de ninguno de los dos.

El trabajo realizado en estos años por el GIDDET tiene un sustento mucho más profundo y un sentido mucho más pertinente. El sustento es el socioconstructivismo como teoría del aprendizaje que se considera la más pertinente para una educación centrada en el estudiante y generadora de formación significativa. Una teoría del aprendizaje desde la cual se diseñan experiencias formativas que usan las TIC con un fundamento claro y consistente que persigue promover procesos cognitivos en cada educando a partir de su interacción con otros educandos y con el educador mediados por la tecnología.

El sentido de este aprendizaje significativo sustentado en el socioconstructivismo y mediado por las TIC es la formación integral de estudiantes de todos los niveles educativos desde una perspectiva compleja que los capacite para responder de manera inteligente, crítica y responsable a los desafíos del cambio de época que nos ha tocado vivir.

Es por ello que se trata de una trilogía orientada hacia la construcción de una sociedad del conocimiento auténtica que parte de la promoción de una reforma del pensamiento del docente y el estudiante, de un cambio que no es meramente programático –cambiar los medios, las formas, las técnicas de enseñanza- sino paradigmático –cambiar la visión de lo que significa educar, enseñar y aprender considerando a las TIC como mediadoras que no solamente brindan una herramienta más rápida y compleja de procesamiento de la información sino que transforman radicalmente nuestros esquemas mentales y las formas en que procesamos la información, construimos el conocimiento y lo relacionamos con nuestra vida.

En efecto, las TIC se constituyen en esta obra como elementos que nos permiten organizar de otra manera el conocimiento pero sobre todo como medios que si se usan adecuadamente desde una visión tecnopedagógica, pueden transformar nuestra aptitud para organizar y aplicar el conocimiento.

Para lograr esta transformación de nuestra aptitud para organizar el conocimiento, los dieciséis autores de los once capítulos de este libro tejen sus trabajos en torno a seis grandes conceptos según señala en el prólogo Carles Monereo Font: la reflexión, la identidad, la regulación, la evaluación, las emociones y sentimientos y el diálogo.

Desde una visión tradicional de las TIC resulta difícil pensar en la relación que pudieran tener el diálogo, los sentimientos y emociones o la reflexión con la tecnología. Los prejuicios anti tecnológicos que desafortunadamente aún perduran en nuestra sociedad y en un amplio sector de los educadores plantean precisamente lo contrario. Se concibe a las TIC como frías e impersonales, ajenas a lo emocional; obstáculos para el diálogo y robotizantes impedimentos para la reflexión. 

Si estos prejuicios contra la tecnología impiden pensar en la relación de lo emocional, lo reflexivo o lo dialógico en una educación que utiliza las TIC, el tema específico de este libro, portafolios electrónico, nos llevaría a pensar en algo todavía menos amplio y complejo puesto que normalmente se concibe el portafolios como un simple depósito donde se va guardando información relevante del proceso educativo con fines de certificación del estudiante o del profesor. Se trata normalmente de una herramienta de carácter prácticamente burocrático que en el mejor de los casos se orienta hacia la evaluación con fines de mejora del desempeño del estudiante o del docente.

Sin embargo el tratamiento del portafolios electrónico en este libro abre a los educadores un horizonte mucho más rico y complejo que permite pensar en los conceptos planteados por Monereo como naturales. El portafolios electrónico concebido y utilizado como medio para la formación docente, el portafolios electrónico como constructor de identidad docente, el portafolios electrónico como instrumento detonante del cambio en las prácticas educativas, el portafolios electrónico como facilitador del diálogo del educador con otros educadores en la construcción de comunidades de práctica, el portafolios electrónico como instrumento para la autorregulación de lo que el docente piensa acerca de su propia labor, de lo que hace en su ejercicio cotidiano y de lo que siente a partir de eso que piensa y hace y de los resultados que va obteniendo.

Esta concepción compleja del portafolios electrónico parte de la apropiación de los autores de la visión de Gibson y Barret (2002) que caracterizan al portafolio como espejo, como mapa y como soneto.

a.- Espejo: El portafolios electrónico, concebido desde la visión integral que asumen los autores del libro es un espejo que refleja la identidad del docente, un espacio donde el educador puede mirarse en el tiempo e ir reflexionando sobre su propia evolución. Como todo espejo, el portafolios electrónico no nos devuelve una imagen estática sino un dinamismo en el que los rasgos de la propia identidad van cambiando conforme pasa el tiempo y se gana en experiencia, en recursos intelectuales y talante ético o se pierde algo de creatividad y de motivación o de la pasión juvenil del docente principiante. Como todo espejo, el portafolios nos permite tomar decisiones para arreglar en lo posible lo que no nos gusta y tratar de “acicalar” nuestras prácticas para ser cada día educadores “presentables” y creíbles, detectando el exceso de maquillaje de nuestras creencias y prácticas educativas, autentificando progresivamente nuestra propia imagen.

b.- Mapa: El portafolios electrónico permite visualizar el territorio y el camino en el que nos movemos como docentes y planificar los trayectos, rectificar los rumbos, establecer las metas hacia las cuales caminar. El portafolios electrónico facilita al docente elementos para trascender la visión programática –la de la hiperplanificación, el control absoluto, el apego inflexible a lo diseñado- y crear la visión estratégica –la de la planeación flexible y creativa, la adaptación constante a las condiciones cambiantes del proceso- necesaria para convertirse en un educador a la altura de los tiempos dinámicos, complejos e inciertos en que se encuentra la escuela en el mundo actual.

c.- Soneto: Como lo plantean los autores, el portafolios electrónico puede constituir un marco de referencia para la expresión creativa de los docentes, puesto que aunque existe una estructura básica con elementos comunes, el portafolios es único y expresa la identidad de su autor con un amplio margen de libertad. Desde la visión de Morin (2001), todos los seres humanos vivimos en prosa (dimensión prosaica de la vida) porque tenemos que cumplir todos los días con una serie de actividades rutinarias que son indispensables para sobrevivir. Sin embargo, todos los humanos aspiramos también a vivir en verso (dimensión poética de la vida), a disfrutar del gozo diario de vivir, de la amistad, la fraternidad, los elementos de realización personal que nuestro vivir cotidiano en comunidad nos proporciona. De este modo, el portafolios visto como soneto nos permite pensar en la recreación constante de la vida del profesor mediante la vivencia de lo poético de la experiencia educativa profunda que nace de la vocación, en el marco de la carga prosaica del trabajo docente visto como una profesión o como un empleo.

“Este problema de civilización se manifiesta por la saturación. Tenemos que saber elegir, y la posibilidad y la capacidad de saber nos lleva a la libertad”. Edgar Morin (citado en Saperas, 2002, p. 79).

En síntesis, “Portafolios electrónicos: diseño tecnopedagógico y experiencias educativas” es una obra de investigación que se orienta hacia la reforma del pensamiento necesaria para la construcción de la sociedad del conocimiento que se requiere para “salvar a la humanidad, realizándola” (Morin, 2003, p. 330) a partir del uso complejo y creativo de una herramienta docente que puede ayudarnos a lidiar con el problema de la saturación de información y devolver al docente la capacidad de saber elegir que lo lleve a la libertad.           

 

Referencias

Gibson, B. y Barret, H. (2002). Directions in electronic portfolio development. Contemporary issues. in Technology and Teacher Education. 2 (4), 559-576.

Morin, E. (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Buenos Aires. Nueva Visión.

Morin, E. (1999). El Método III. El conocimiento del conocimiento. Madrid: Ediciones Cátedra.

Morin, E. (2003). El Método V. La humanidad de la humanidad. Madrid: Ediciones Cátedra.

Saperas, E. (2002). Entrevista a Edgar Morin. Observatori Quaderns del CAC (12) Recuperado el 18 de febrero de 2014 de: http://www.cac.cat/pfw_files/cma/recerca/quaderns_cac/Q12saperas_ES.pdf.