CENTRO DE ESCRITURA

Poesía

Sobre Noé Blancas...

Noé Blancas Blancas (Guerrero, 1972). Doctor en Ciencias del Lenguaje por la buap. Narrador y poeta. Ha publicado el poemario Te deslíe esta lluvia (buap, 2013); y los libros de cuentos Tiempos de secas (buap/El Errante, 2011) y A la sombra del sombrero (Conaculta/Praxis/Gobierno de Guerrero, 2015). También, los estudios La escritura circular y concéntrica en El apando, de José Revueltas (buap, 2014) y Pedro Páramo, novela aural (buap, 2015). Coordinó la publicación del libro La escritura por venir. Aproximaciones desde la Universidad (upaep, 2014). Ha obtenido los premios Cuca Massieu, José Agustín (de cuento) y María Luisa Ocampo (cuento y poesía); y la beca Fonca-Guerrero en 1999, 2006, y 2016. Es profesor investigador de upaep.

 

Del otro lado

 

¿Y si al final no estás, de estos manglares,

ni sirena ni sílfide ni música;

ni te deshilan áncoras ni calmas,

ni te deslíe como a mí esta lluvia?

 

Farfulleras, remiendan, las luciérnagas,

murmullo intransitable, turbia angustia.

Indescifrable aullido quema su ala.

Una amarga bandada de responsos

revienta, como balsa tumefacta.

 

Alguien troncha la flor que busca, errátil,

su narcótico dulce al otro lado

de lo frágil, del ámbar fugitivo.

Convulsionado, sordo, como un charco,

mi corazón, sin voz, está vacío.

 

Ha zarpado mi barco como un ebrio

de aguaceros, como una letanía;

la brújula inmutable, mas sin costa.

¿De dónde volverá, desde qué orilla?

 

No lo fondea nadie ni lo vuelve,

ni cuencas ni caletas ni bahías.

Infierno donde, estática, se agita

sin remitente, apócrifa, la vida.

 

Anónimos estigmas se me enraizan.

En ellos huracán ni sangre aúllan.

La guerra ha concluido con la guerra.

Mi herida no denuncia puya alguna.

 

Más allá del escampe, del Infierno,

tal vez me sobreviva, amor, tu aliento.

 

Tal vez el limo, ni raíz ni fruta.

 

Mas, ¿si al final  no estás, de estos manglares,

ni te deslíe como a mí esta lluvia?

 

 

Una bocina al aire

 

Hoy el día revierte sinfonolas

y la fiesta discurre su tragedia.

Hoy la infancia se trepa sobre el lomo

y el grito nos desnuda y nos deshebra.

 

Han venido –sus panes y sus flores–

las bodas, las tardeadas. Los velorios

son resaca en la piel, manchan la fruta

de la memoria, de por sí pasmada.

 

Aquí viene la noche tras el puesto

de dulces y el perrito agonizando,

y el cine con su manta, falda al viento,

y el sueño de la infancia en blanco y negro.

 

Rehervido viene el hueso, con sudores;

y el chucumpún, el tumbiriche, el nanche;

la perra que ofreció la Providencia

y el cascalote dueño de la tarde.

 

Hoy el día se escalda en sinfonolas

y vuelven a su pira seno y sones;

y al tabú, la palabra y el retorno.

Y la infancia rescolda los resoles.